domingo, febrero 28, 2010

28/2/10

6:43

―Sólo voy a tocar el piano con mis ojeras, tengo las manos pegoteadas en tela de tanto tejer, y voy a dejarle a mi frente amplia tomar coraje y obsesión de aquella botella vidreada para que albergue venas aún más gruesas y violáceas que las del herido vientre perteneciente a Érica.

―¿Y quién es Érica?

―La muchacha conformada por millones de liendres, corazón. ¿O acaso no ves los árboles uniéndose sin saberlo?

―Sí, y otra vez los enlaces, túbulos, conductos; el mundo internado, vamos entonces conjurando su operación aunque no sea tu Érica más que un cúmulo.

―Érica no me pertenece, tampoco a ella misma. Al no pertenecer siquiera a los mundos que encara en carne propia, cualquiera que intente retenerla no podrá quedarse más que con su cáscara, y ésta tiembla de frío.

―Es triste, ¿no?

―Casi humano.

(el mundo erigiéndose bajo su nombre.)



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1 comentario:

Homotonto dijo...

La patologia de ser humano

no aprender del error
no aprender a errar
errar
eso es lindo.


!!!