miércoles, abril 28, 2010



Yo quería un centauro para poder alcanzarle un norte,
servirme solamente con oír sus ideas seculares,
vaciarle todas las cajas,
llorar incluso a distancia y contraluz aunque sin ritmo.

y sin hacerlo andar,
sin obligarlo a andar en algún bosque,
alguna alfombra
con la mirada atenta al sonido.

creo que encontré un par de huellas;
alguien las fotografía
las imprime en la almohada que abrazo
mientras yo me quedo sin sábanas

(pero un montón de puntos
cruzándose se olvidan de delimitar mis esferas)

yo ya no espero rumbo
ni destruyo

es cierto que recuerdo muy poco
el lugar por el que mi nodo anda
aunque sé que vibra
y puedo sentirme caer
tontamente
llena de trapos o peces amarillos.




.

1 comentario:

Homotonto dijo...

Donde sea
cuando sea
si hay que dejarse caer
es porque los alertas
fueron muchos.

PARE
mundo girando

abrazonchos!