martes, diciembre 22, 2009
domingo, noviembre 30, 2008
ligadura.
Érica se encontraba en la entrada al desvestir de las rocas sobre la creación de sus propias espadas en llamas, que incinerándose no sólo como armas sino como esferas de un encantamiento poco sutilizado por energías enfermas que cantaron hasta el amanecer con sus músculos cubiertos de la nieve del cataclismo, surgieron cercanas al bosque que trepida nombres inciertos para ahuyentarla.Utilizando mis garras no tiene ella dónde ir, y las salas están cerradas. Todas las llaves tienen dueños ajenos en extraños estómagos que degluten niños sin escupir sus huesos.
Si no importa tanto es porque siempre que el calor arrase voy a estar adentrada en Érica sobre el asfalto, transpirándonos entonces en el zapateo histérico de los que corren trenes sin sacar boleto o piden atención para la cena que les dé su afición al arte que cansa y parte la euforia de la calle. Las veredas con sombra y no me quedo sin saber si el frío es igual, pero éste no se invoca.
Yo, máquina, de noche me corrompo para no ganar más terreno. Ella tenía un misterio que espero no me haya dejado mordisquear. Hablo de Érica, que sueña y atraviesa la entrada, cualquier umbral a todo momento. Ella se desdobla con mis inconscientes desdenes en tanto que me oxido por dentro las sonrisas fingidas vueltas orín, porque no sé si es llanto ya.
sábado, noviembre 29, 2008
Me grita, ME EXIGE también que deje de llorar.
(y yo tengo que arrancarme)
.
lunes, octubre 27, 2008
nociva crudeza.

El reflejo de las gotas perdidas en mí, llevándome. (a dónde) Las esquinas palpan, siendo hurgadas. (porque el aire, sed de acontecer a la noche)
Golpéame lluvia para volverme caudal de una vez... bajo algún rayo carente de intensidad. (siquiera merezco)
Los trapitos dentro y sucios de mí. (por eso)
lunes, septiembre 01, 2008
Nadar por una noche colmada de anzuelos, desgarrar mis labios, afianzarme a la sed cuando las almas circundan (ellas que nunca cesan, ellas que perdieron ya su forma y están de cacería), olvidarme del agua.
(cuando me descubras...,
cuando me descubra yo
y caiga, intensa)
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martes, agosto 26, 2008
jueves, julio 31, 2008
hilos.

Vas a ser el personaje más oscuro, nadie va a poder jamás volver a gozar bajo este sol y la luna va a encontrarse con su enfermedad de antaño, esa que la viene matando de a poco, esa que la viene envenenando desde hace eternidades y la va a engullir desde su mismo centro para que le manche el alma de una vez por todas. Va a desaparecer escuchando el eco de tu risa.
Yo voy a hacer que vos juntes esas manos, que vos juntes tus huesos, que te limpies de vos para meterte de lleno en esta mugre, en este andar mío ciega por la única noche. Te voy a hacer tragar silencio y sombra hasta deshacerme de mis máscaras, hasta deshacerte de tus láminas.
miércoles, julio 30, 2008
miércoles, julio 23, 2008
desvinculación.

CENTRO.
de saber que no va a venir.
El encuentro se desvive.
Se nos muere, se clava, se adentra, me duele
porque soy yo.
LA MATERIA REPUGNÁNDONOS.
(Estrujarse.)
En la alegría la mancha,
en el distanciamiento el sumergir.
Nadie se ahoga
por qué
nadie se ahoga.
Lo propio.
El maestro se aleja,
podemos volvernos isla.
El maestro nos llora,
cargamos con todo el peso
que dejamos caer.
Me arrimo y
te fallo.
A ella le gritan que no puede dejar de temblarse en el oído antes de volver susurro el alarido que nos ladra. Ella escribe, se derrama, se invierte, se bebe para buscar la paz innata. Tiene un centro, se quiebra, tiene un espejo. Nota sus manos abiertas recién después de la vorágine, se resquebrajan y sangran, se resquebrajan y rezan. Se siente ciega olfateando el sonido de sus piernas, se sorbe, se incrementa.
Es una acción, no puede escribirse. Atenta en contra de su dicción y escupe la carne de entredientes. La guarda en ella, cuando puede mordisquea, en sus huecos. En la locura, en la cabeza.
sábado, julio 19, 2008
víctimas.

(La noche, siempre clara, se amolda a los huesos de los unidos por larguísimos y delicados hilos olvidados. Ella está vestida, como nunca. Su piel, esta vez violeta, se cubre de la tibieza de los cuerpos que no ve. Hace tiempo aprendió él a observar y no se inhibe, es la violácea sin embargo la que se sienta cerca a esperar que pasen los trenes.)
− (Con una voz poco profunda, contemplando el juego que construyen sus pies cerca del piso sin atender a la contracción misma de su eje.) El cataclismo se origina cuando los ojos no se evaden.
− (Ansiando interrumpir algún estado, enmascarándose, deseando interceptarla.) Disculpame, ¿estabas hablando sola?
− Estoy hablando con vos, (No lo mira, no se anima a mirarlo tan en el centro de su evasión.) sin voz es que me estoy adentrando. Si vuelvo es porque no sé punzar.
− (Resignado a él.) Es como si tus palabras sangraran, siniestra. Como si tuviésemos nombre o corazón.
− (Buscando filo.) Llevame a las hamacas.
− No, allá te perdés cuando tu cuello se curva, (Sonríe con aires de soberbia para desorientarla.) lo dejás evidenciar.
− Vaciar las órbitas oculares no es perderse, de eso estoy segura. Tener un ritmo, afianzarse a la marea no es extraviarse. (Acechando su cuello.) Hoy creí que nos íbamos a descarrilar.
− Hoy nos descarrilamos, justo después de que el perro persiguiera el último tren.
(Ella, ausente de talones ya, está vencida. La noche oscurece porque la Luna engulle a los enlazados.)
