No era la de mejor cuerpo
para nada
era atolondrada
no sabía ni llevarse a sí misma.
Pero tenía lunares
cada uno con su historia
y a esos sí que los sabía llevar
impregnados en la piel.
No era la más amigable
sólo hablaba con los que creía sinceros
varios terminaron aprovechándose de eso
buenos actores, si serán!
Vivía en el aire
a veces bajaba
obligada por el mundo
y todas esas cosas que nunca entendió.
No era las más amada
pero tal vez la que más amaba
sin saber lo que era el amor
que terminó en su cuello.
Todavía es así
aunque lo cuente desde lejos
sigue acá
y escribe ésto como una imbécil que es aún.
Y tiene lunares,
marcas de viejas heridas,
en el lomo y se arrastra
por los techos salta
a veces cree ser felino
y no es nada
ni nadie
ni baba.