te dejaron una flor marchita
mirala
soy yo.
mxm
camaravieja
localocalocalocalocalocalocalocalocalocaloca localocalocalocalocalocalocalocalocalocaloca localocalocalocalocalocalocalocalocalocaloca localocalocalocalocalocalocalocalocalocaloca localocalocalocalocalocalocalocalocalocaloca. muere.

La mar en moto
con la tierra perdida
la mirada haciéndote
aullar subterfugios
entre tu líquido
y el matorral.
De acá nadie sale
te atan al bosque
cuando el prado no existe
cuerpo a tierra de pocos.
Cinco compraron mi llanto
para volver a escupirlo
sobre sus caras.
Yo me apropio
de mí
yo me expropio
y no sé qué alcanza.
Los brazos barriendo
la vereda abrazando
el cimiento.
Decían lanzarse para salir
despreocupados por la edad
o por su estado.
Hablaban de armas
yo que sólo entiendo un calor
sobre el hombro la barba
cayendo los hombres.
La mirada,
catarata.
La fiebre de un sábado azul y un domingo sin tristezas esquivas a tu corazón y destrozas tu cabeza. Y en tu voz sólo un pálido adiós y el reloj en tu puño marcó las 3. El sueño de un sol y de un mar y una vida peligrosa, cambiando lo amargo por miel y la gris ciudad por rosas. Te hace bien, tanto como hace mal; te hace odiar, tanto como querer... y más. Cambiaste de tiempo y de amor y de música y de ideas, cambiaste de sexo y de Dios, de color y de fronteras. Pero en sí nada más cambiará y un sensual abandono vendrá... y el fin. Y llevas el caño a tu sien apretando bien las muelas y cierras los ojos y ves todo el mar en primavera. ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! Hojas muertas que caen siempre igual: Los que no pueden más se van...